sábado, 18 de agosto de 2012

Bután, el primer país con toda su agricultura ecológica



Bután, un pequeño país entre la India y China, ha dado un enorme paso hacia un mundo más sostenible y ecológico. El país ya es conocido por practicar una política muy especial: primar la felicidad de las personas sobre los intereses económicos. De hecho, usa, en vez del PIB, los índices llamados Felicidad Bruta Nacional (FBN) y Felicidad Bruta Interna (FBI) para basarse en la toma de decisiones políticas: lo que importa es la calidad de vida desde criterios psicológicos en vez de económicos.
Los cuatro pilares de la FBN son la promoción del desarrollo socioeconómico sostenible e igualitario, la preservación y promoción de valores culturales, la conservación del medio ambiente y el establecimiento de un buen gobierno.

La agricultura ecológica ayudará a lograr los tres primeros, ya que, respecto a la conservación de la propia cultura, los métodos tradicionales (así como los cultivos locales) son, casi siempre, los más apropiados para lograr una agricultura sostenible.
Lo cierto es que el paso a una agricultura 100% ecológica no ha sido difícil para Bután, ya que muchos de sus granjeros y agricultores ya usaban métodos orgánicos para el cuidado de sus granjas y cultivos, aunque no estuvieran certificados.
El Ministerio de Agricultura lanzó un plan para desarrollar este tipo de agricultura en 2007. No sólo se trataba de proteger el medio ambiente, sino también un modo de enseñar a los agricultores nuevos métodos que les ayudarán a cultivar más alimentos y conseguir así la autosuficiencia alimenticia del país. El Ministerio ayudará ofreciendo asistencia técnica a los agricultores que opten por lo ecológico.
Cerca de la frontera con la India, el estado de Sikkim, será uno de los primeros que llegue a conseguir una agricultura ecológica en 2015. El último en lograrlo será el estado de Kerala, que empezó el cambio a una agricultura orgánica en 2010. El camino es más largo. Pero llegará, que es lo importante.

viernes, 3 de agosto de 2012

EQUO acusa a la Consejera de aplicar una política de improvisación sobre la gestión del Lobo en Asturias

Posted on 2 agosto, 2012 Equo
EQUO acusa a la Consejera de Fomento, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, Belén Fernández, de actuar de manera improvisada, sin tener en cuenta el Plan de Gestión para el Lobo en Asturias.
Recordamos a la Consejera que las batidas no están reconocidas en el citado Plan dentro del área de gestión, por lo que si sigue adelante con la idea de realizar las batidas dentro del Parque Nacional de Los Picos de Europa, nuestra organización la consideraría totalmente ilegal. El Principado carece de datos que avalen las batidas, con lo que están totalmente injustificadas. Realizar batidas por cazadores también incurriría en ilegalidad al no estar el lobo catalogado como especie cinegética.
No entendemos cómo en un Parque Nacional, donde se supone que su catalogación es otorgada para establecer el área como espacio protegido, se puedan ejecutar batidas donde matarían a ejemplares de lobos dejando huérfanos a los lobeznos en plena campaña de cría. Se supone que el lobo es parte del Parque Natural y que es un elemento de atracción turística que hace de Asturias lo que es, Paraíso Natural” Comenta Adrian Blanco Co-Portavoz de Equo.
EQUO considera que sin más demoras, deben iniciarse estudios rigurosos e independientes de las posibles alternativas viables para todos los sectores, tanto al de la Ganadería, como el del Turismo implicando a la  Administración y a los Conservacionistas. Además exigimos que el Principado pague inmediatamente lo que debe a los ganaderos y que establezca un fiel compromiso para actualizar un nuevo Plan para la Gestión del Lobo acorde con datos estrictamente científicos y avalados por rigurosos estudios en los que intervendrían el sector ganadero, turístico, Administración y Organizaciones Conservacionistas.
Adrian B. continúa afirmando que “La administración sigue siendo la principal culpable, la medida anunciada por Tomasa Arce es totalmente incorrecta. No compartimos las medidas de presión que están utilizando los alcaldes de algunas zonas de Asturias, declarando que la producción de algunos quesos sería de mejor calidad si desapareciese totalmente el lobo en Picos, recordamos que los ganaderos en esta zona reciben subvenciones mucho mayores en términos económicos en comparación con los mismos en otras zonas no protegidas
EQUO recuerda que nuestro partido se opone totalmente a la Caza de Lobo en todo el Territorio Nacional por lo que no apoyará que el lobo sea declarado especie cinegética como propone el regidor de pastos de Picos, porque las alternativas para poder convivir con este emblemático animal no han sido estudiadas a fondo. Es hora de darle carpetazo a la picaresca en torno a la gestión de este cánido salvaje y  buscando soluciones reales que puedan beneficiar a todos los sectores afectados, no solamente el ganadero al que se le permite el pasto en Picos respetando la biodiversidad existente.


martes, 31 de julio de 2012

Algunos árboles singulares de Marmolejo


En este artículo trataré el tema de los árboles y arboledas singulares del olivar marmolejeño. En muchos casos se trata de árboles situados en linderos que se han salvado de la corta, (pues no olvidemos que en las últimas décadas buena parte de estos linderos han desaparecido debido a la falta de sensibilización por parte de agricultores acerca de las ventajas que estos aportan) y han quedado aislados en medio del olivar, lo que les ha permitido crecer sin demasiados obstáculos hasta alcanzar una edad y dimensiones excepcionales. De esta forma cabe destacar algunos buenos ejemplares de encina, pino o cornicabra que a continuación describiré.

En primer lugar he de destacar, al menos, un par de ejemplares de encina (Quercus ilex), aunque posiblemente no sean los únicos de dimensiones similares en nuestro pueblo. Uno de ellos se encuentra en el entorno de la casería de San Luis, se aprecia perfectamente desde la carretera que va hasta la Dehesa Cerrada. El otro se encuentra en un olivar cercano a la casería de Los Mártires, conocido dicho olivar por el nombre de El Chaparro. Ambos poseen dimensiones parecidas, sin duda se trata de árboles centenarios, si bien es cierto que en comparación con las grandes encinas de la Península se quedan pequeños. Sin embargo, desde mi punto de vista los considero monumentos naturales cuyos dueños, y autoridades políticas municipales (en este caso marmolejeñas) deben respetar, e incluso estos últimos crear alguna especie de norma que garantice su protección y cuidado, para engrandecer de esta forma el patrimonio natural
marmolejeño.

“El Chaparro” en las cercanías de la casería de Los Mártires



Vista del Poblado de San Julián desde “El Chaparro”




Encina en las cercanías de la casería de San Luis

Por otra parte, he de mencionar otro árbol centenario situado en las cercanías  del cortijo El Caserón del Pino al cual da nombre, se trata del Pino Mazuelos; es un ejemplar de pino piñonero (Pinus pinea) cuyo nombre “Mazuelos” se atribuye a que ese lugar era de un antiguo propietario llamado Vicente Mazuelos Valdelomar, empresario agrícola que poseía fincas de olivar en Marmolejo y Castro del Río. Sorprende encontrar un árbol de tales magnitudes en pleno olivar. Aunque en la sierra no sea difícil encontrar ejemplares similares o mayores, el hecho de situarse en el olivar y haber perdurado tantos años merece el reconocimiento de los marmolejeños y descubrirse ante él. Es este, el árbol más impresionante, a mi parecer, de nuestro olivar.

Pino Mazuelos


Pino Mazuelos desde el corral de la casilla de Mazuelos, desaparecida a principios de los noventa.


Detalle del tronco y copa del pino Mazuelos

Un ejemplar similar al Pino Mazuelos se situaba en la Casería de Aguilera, en el Pago de la Sierra. Cuentan los mayores que el viento acabó con su vida a principios de los sesenta partiéndolo por la copa, en un año de muchas lluvias.
Ahora paso a hablar de una cornicabra (Pistacia terebinthus) centenaria convertida en árbol, situada en las cercanías de la Casilla de Olimpia junto al arroyo de Los Caros. Este árbol me sorprendió gratamente al descubrirlo mientras paseaba por el campo, ya que de por sí, la cornicabra  no es muy habitual verla en las lindes del olivar marmolejeño, a diferencia como puede suceder con el lentisco o retama por ejemplo. Además, la cornicabra suele aparecer siempre con porte arbustivo, y en raras ocasiones llega a alcanzar el tamaño de un árbol, para que suceda esto ha de pasar muchísimo tiempo, de ahí mi sorpresa.

Cornicabra centenaria (el tronco no se aprecia al encontrarse cubierto por zarzaparrilla)


Casilla de Olimpia en una tarde otoñal

El hecho de encontrar este gran ejemplar de cornicabra en un lindazo de olivar, puede indicar quizás que en tiempos remotos esta especie fuese más habitual de lo que lo es en la actualidad y que por fenómenos como la conversión a la agricultura del campo menguara su población quedando este ejemplar reductual como muestra de ello. Esto es una mera hipótesis mía, no obstante si se pueden encontrar ejemplares con algo más de facilidad en otras zonas como La umbría de los negros o Loma Candelas.


Vista de la Sierra de Jaén desde la Umbría de Los Negros

Los ejemplares de cornicabra más antiguos catalogados en la Península se encuentran en Baldellou (Huesca) y Cabra (Córdoba).

He de citar también una arboleda, en concreto una alameda, la alameda de la alcobilla de la Marquesa, en las inmediaciones de la casería del mismo nombre. Aunque son varias las arboledas que podemos encontrar en nuestro término, he querido resaltar esta por su belleza, se trata de ejemplares de álamo negro (Populus nigra) fundamentalmente. Su conjunto da sombra al nacimiento del arroyo de La Marquesa, lo que en su tiempo fuese una alcobilla donde la gente podía saciar su sed bebiendo sus aguas, en la actualidad tan sólo son restos que nos indican la presencia de ésta en tiempo pasado. Desde el entorno se puede observar una bonita panorámica de Marmolejo con Sierra Morena al fondo. También en sus cercanías se puede observar un ejemplar de aladierno (Rhamnus alaternus) convertido en árbol, aunque esto no es algo tan extraño como en la cornicabra, tampoco suele ser muy habitual, acostumbrando a verlo con porte arbustivo.

Por último haré mención a fenómenos en los que la vegetación le ha ganado la partida al olivar, extendiéndose ésta de forma natural hasta recuperar terrenos de ladera en los que el cultivo del olivar era inviable, pero que en épocas de pobreza se aprovecharon para rentabilizar al máximo la tierra. En este aspecto cabe destacar la ladera situada en las cercanías de la cuesta de  María Giralda con el Guadalquivir a sus pies; o las laderas que se encuentran entre la casería del Cañuelo y el río Yeguas (por citar dos ejemplos claros). De esta forma lo que antaño fueron laderas de olivos fatigosas para el agricultor, son hoy pequeñas islas entre mares de olivos, que albergan cantidades importantes de vegetación y fauna.

Alameda de La Marquesa


Panorámica de la Alameda con Marmolejo al fondo y Sierra Morena


Aladierno convertido en árbol


Alameda de La Marquesa en otoño


Encina desaparecida que se encontraba junto a la casería de La Marquesa


Ladera cercana al río Yeguas reconquistada por la vegetación con las Tres Cabezas al fondo




Por último me gustaría comentar que convendría valorar aquellos ejemplares que sin ser especialmente singulares, son fundamentales en el paisaje. Creo que la última foto es bastante explícita en este sentido.
También invito, a todo aquel que quiera aportar datos sobre árboles singulares de nuestro pueblo que no estén reflejados en este artículo. Pueden mandar la información a la dirección de correo GMdefensordelmedionatural@hotmail.es.


Ricky Fernández Perales. respetalanaturaleza.blogpost.com

sábado, 16 de junio de 2012


“Si a mí me pasa algo se sabrá la verdad sobre las renovables” (Viene de Diario Público)

Ángel Vadillo lleva cinco días en huelga de hambre a las puertas de Industria para protestar por la supresión a las ayudas a las energías verdes

Ángel Vadillo no suelta la botella de agua mientras habla. Desde hace cinco días es lo único que ingiere. Agua con azúcar "hasta que el cuerpo aguante", dice desde su furgoneta, estacionada frente al Ministerio de Industria en el Paseo de la Castellana de Madrid.

Decidió iniciar una huelga de hambre el 10 de junio como último recurso para conseguir que Alburquerque, la pequeña localidad extremeña de la que es alcalde, no se quede sin los cinco proyectos de termosolares que el Gobierno de Rajoy ha echado por tierra.

Antes, recorrió a pie los 639 kilómetros que hay desde su pueblo  hasta la capital tratando de concienciar a quien encontraba a su paso sobre la necesidad de invertir en las energías renovables. Pasó dos meses a las puertas del Ministerio a la espera de ser escuchado. Cuando se le acabó la paciencia, dejó de comer. "No había alternativa", asegura.

"En Extremadura los recortes nos están haciendo añicos. Sólo hay un sector para generar empleo y es el de las renovables", sostiene. 

Tan sólo un mes después de tomar posesión, el ministro de Industria, José Manuel Soria, aprobó el decreto 1/2012 que retiraba las primas a los proyectos de energías verdes en el país y que en el caso de Alburquerque suponía una inversión por valor de 1.000 millones de euros.

Según explica Vadillo, aquello conllevaba la creación de 800 puestos de trabajo directo y otros 400 o 500 indirectos en una población de 5.700 habitantes que soporta una tasa de desempleo cercana al 40%.

"Ese decreto, aunque la gente no lo sabe, es lo más dañino que se ha hecho para la economía de este país. Es un sector [el de las renovables] que va a crear empleo y por el que el Estado recaudaría impuestos. Pero no estamos dando seguridad jurídica a los inversores, generando una imagen pésima para ellos", afirma el regidor extremeño.

Tras la insistencia, el pasado jueves consiguió una cita con Soria, pero la postura del ministro, que justifica la decisión por la necesidad de "bajar el déficit tarifario", parece inamovible. "Es un ministro más al servicio del lobby. Ni conoce ni quiere conocer porque está al servicio de UNESA (Asociación Española de la Industria Eléctrica)", subraya.

Esa es la principal denuncia de Vadillo, que achaca a los intereses de las grandes compañías de electricidad la escasa inversión en energías verdes, en manos de pequeñas y medianas empresas con escaso apoyo del Estado. "Hay una nómina tremenda de políticos en UNESA, Felipe González o Aznar cobran enormes sueldos de ellos ahora, en plena crisis.  Y es legal, pero tremendamente injusto", se queja.

Por eso, dice, le consuela que cuenta con "la verdad" de su parte. "El ministro me ha creado un problema a mí, pero yo también se lo puedo crear a él. Si a mí me pasa algo se va a saber la verdad sobre las renovables", sentencia. 


domingo, 3 de junio de 2012


Cordel de las Vacas Bravas y río Yeguas



Recorrido: Desembocadura del río Yeguas, Acebuchal del Cordel de las Vacas Bravas

Inicio: Carretera A-3101 (antigua N-420) PK.4 de Villa del Río a Cardeña, en un pequeño ensanche (Camino del Manchao)

Final: Desembocadura del río Yeguas (Boca del Río)

Distancia aproximada: 2,6 Km. (ida)

Localización: Término Municipal de Montoro. Para llegar al Inicio de la ruta hay que coger la carretera A-3101 (antigua N-420) de Villa del Río a Cardeña, para ello tomaremos la salida 348 de la N-IV en dirección a Cardeña.

Clasificación: Ruta fácil, descenso algo acusado al principio. Es ideal para realizarla a pie y a caballo, aunque el primer tramo puede entrañar cierta dificultad para la bicicleta por la pendiente y pedregosidad del te­rreno.

 El Cordel de las Vacas Bravas es una vía pecuaria que une el municipio de Montoro con el de Marmolejo, ya en la provincia de Jaén. Tradicionalmente ha sido la ruta seguida por los romeros y las romeras de Montoro en dirección al Santuario de la Virgen de la Ca­beza, en la Sierra de Andújar.

Iniciamos el recorrido en la ca­rretera que une Villa del Río con Cardeña justamente en el punto kilométrico 4, donde no será di­fícil seguir la trayectoria del cor­del, una abundante vegetación de monte bajo delimita las 45 varas castellanas (37,50 m.) de anchu­ra legal que le corresponden.

Durante el descenso por el ba­rranco conocido como “El Jondi­llo”, lentiscos, romeros, retamas y algunas encinas dispersas se van haciendo cada vez más abundan­tes. No es extraño en época de re­colección de espárragos silvestres encontrar a numerosas personas buscando los apreciados vástagos por entre el matorral noble.

También resulta interesante este descenso desde el punto de vis­ta geomorfológico y paisajístico ya que permite sumergirnos en la historia geológica a través de una magnífica ventana que el río en esta acusada curva ha marca­do. Entre las areniscas rojas del Triásico (formadas hace más de 200 millones de años) se van a ir intercalando conglomerados ba­sales del mismo periodo. Es acon­sejable detenernos en uno de los recodos para contemplar la pano­rámica que nos ofrece el meandro encajado del río: enfrente, aún en la provincia de Jaén, el promon­torio de “las laderas del Vicario o de Bretaña”, con pendientes muy acusadas y escasa vegetación de­lata la vocación ganadera.

Descenderemos hasta el mismo lecho del río, para comprobar el poder erosivo de éste y cómo ha labrado y horadado el meandro hasta hacer que los materiales más antiguos como las pizarras del Paleozoico afloren al exterior. Podríamos incluso buscar una si­militud con el meandro de Mon­toro. Precisamente, el encajona­miento del río hizo que durante muchos años existiera en este enclave un vado por el que cruzar a la orilla opuesta.

Una vez en la orilla, remontare­mos el río por el borde entre la vegetación ya de ribera donde van a predominar fresnos sauces y tarajes en primera línea y ex­tendiéndose por la llanura aluvial, álamos blancos, negros y cañas.

En dirección a la desembocadura del río Yeguas, algunos pequeños arroyos que cruzamos aparecen bordeados por una exuberante ve­getación ripícola (propia de este ecosistema) por la que ascienden hiedras y que dan cobijo a un sinfín de ruiseñores, mirlos, mos­quiteros y demás aves de estos ambientes ribereños.

La llanura aluvial se va haciendo más extensa, como límite a los cultivos de olivar adyacentes, en discordancia con la orilla opues­ta donde la pendiente es mayor y no permite apenas el depósito de sedimentos. Esta llanura limo­sa por la que discurrimos incluye uno de los puntos de vegetación más curiosos e interesantes de este sendero: preciosos enebros de gran porte piramidal aparecen dispersos por entre los fresnos y tarajes.

En la ladera de nuestra izquierda nos sorprende la mole rojiza del edificio de San Camilo, una impre­sionante construcción que data del siglo XVIII. La importancia de esta compleja hacienda queda re­flejada en un documento del siglo diecinueve redactado por Luis María de las Casas-Deza: “mag­nífico plantío de olivar de 40.000 pies, molino de seis vigas, cuatro de ellas de marca mayor, excelen­te casería y oratorio”

Dejando a un lado la hacienda de la Garabitera, vale la pena alcan­zar la desembocadura del río Ye­guas conocida como “La Boca del Río” para descubrir una vegeta­ción de ribera excepcional, donde el verde claro de los fresnos se en­tremezcla con el pálido de tarajes y álamos. El Yeguas viene escol­tado por tamujos y adelfas y las oscuras piedras del lecho apare­cen pulidas, con formas curiosas que el agua ha labrado a lo largo del tiempo. Si prestamos atención a las rocas, podremos observar restos de alguna nutria asidua de este lugar, posiblemente aposta­da en la desembocadura, donde la confluencia de los dos cauces es un pescadero perfecto.

Si optamos por remontar el río Yeguas, disfrutaremos de una ri­bera caprichosa que nos recuerda lo que fue el magnifico bosque de ribera cubierto hoy en día aguas arriba por el embalse del Yeguas. El río serpentea a un lado y a otro, capricho fluvial que ha dado el topónimo de La Herradura a la zona.

ObservacionesSi optamos por ampliar esta ruta, al llegar a la desembocadura, po­demos seguir paralelos y remon­tar el cauce del río Yeguas hasta llegar a la presa del mismo nom­bre a tan solo cinco kilómetros y medio, aguas arriba.

Este artículo viene de: http://www.rutasdelsur.es/node/432.




sábado, 25 de febrero de 2012

Iberdrola se quita la máscara verde
Hace unos años, la mayor eléctrica española, Iberdrola, realizó un enorme esfuerzo propagandístico, un profundo lavado de cara, para presentarse como una empresa verde. La eléctrica de las tres hojitas se esforzaba en asociar su imagen a la de “energía verde” y en vender su eslogan de “queremos ser tu energía”.

Desde Greenpeace ya advertimos en su momento que, aunque era cierto que Iberdrola estaba invirtiendo en energías renovables y llegó a ser el mayor promotor eólico mundial, la realidad era que la mayor parte de las inversiones realizadas por la empresa seguían destinándose a energías sucias.

Iberdrola, además de ser la mayor propietaria de centrales nucleares de nuestro país, y de quemar carbón en varias centrales térmicas, se embarcó en una desaforada ola de construcción de centrales térmicas de gas, los llamados “ciclos combinados”, que han dado lugar a una auténtica “burbuja de gas”. Como resultado, ahora en España tenemos muchas más centrales generadoras de electricidad de las que se necesitan, y como no todas pueden estar funcionando siempre porque no hay tanto consumo de electricidad, muchas de ellas se quedan paradas sin que las compañías eléctricas las puedan rentabilizar.

La conclusión lógica ante una situación en la que hay centrales que sobran sería: cerremos las peores. Ya no hay excusas para mantener abiertas las centrales nucleares, y mucho menos para alargarles la vida como pretende este gobierno, y muchas de las centrales térmicas, empezando por las de carbón, se podrían ir cerrando, evitando así una gran cantidad de emisiones de CO2.

Pero no, lo que nos dice la empresa supuestamente verde es que de lo que hay que prescindir es de las energías renovables. Sus argumentos son tan falsos como hipócritas. Las renovables que antes eran rentables ahora resulta que son carísimas. Las mismas renovables que Iberdrola construyó en España y sigue construyendo en otros países donde su Gobierno sí quiere que se hagan, como Estados Unidos, ahora resulta que en España no se deben hacer.

¿Por qué? Pues muy sencillo: porque muchos de los proyectos que actualmente hay previstos de energías renovables en España no son de Iberdrola. Y porque cuanta más energía renovable se produzca, más tiempo paradas pasarán las centrales térmicas de Iberdrola.

Estamos ante un flagrante conflicto de intereses. Los de las eléctricas con sus energías sucias, que quieren mantener a toda costa, y los de la sociedad, que para sobrevivir al cambio climático necesita que esas energías sucias sean sustituidas urgentemente por renovables.

Que no nos engañen tratando de culpabilizar a las renovables del “déficit de tarifa”, cuando acaban de anunciar unos beneficios de 2.805 millones de euros. Que dejen de mentir, porque sus mentiras no nos las tragamos, aunque vergonzosamente el Gobierno español se las está tragando todas.

Y sobre todo, que no esperen que nos quedemos cruzados de brazos ante las presiones y las falacias que, estamos seguros, no han hecho más que empezar.
Jose L. García Ortega (@jlgarciaortega), responsable de la campaña de Energías Limpias de Greenpeace

sábado, 18 de febrero de 2012

Una buena ley mal aplicada
El respeto a los procesos ecológicos no es un freno al progreso. La Ley de Costas debe completarse; no reformarse

En los últimos días se ha hablado mucho sobre la Ley de Costas. Desde el movimiento ecologista queremos manifestar nuestro apoyo a una ley que, a la vista de la situación actual, debería ser reforzada y no rebajada. La Ley de Costas es la mejor garantía para salir de esta crisis económica sin sacrificar el delgado tramo de nuestro territorio que proporciona innumerables servicios naturales, como por ejemplo la defensa contra los temporales, y que nos proporciona un 10% del PIB.
Sin embargo, desde que comenzó a aplicarse, la ley se ha enfrentado a poderosos detractores: aquellos que solo ven en la franja costera una gran parcela a urbanizar, o aquellos que han sido víctimas de la desidia y arbitrariedad con la que muchos ayuntamientos, comunidades autónomas y las propias demarcaciones de costas han jugado a su antojo.
Con la entrada en vigor de la Ley de Costas, en 1988, se dio un paso muy importante en la conservación de los recursos naturales. La nueva ley establecía claros límites al proceso de desfiguración que desde la década de los 50 se había iniciado en la costa, haciendo patente el uso público de la costa para todos los ciudadanos. El servicio público del litoral aparece ya recogido en el artículo 132 de la Constitución española.
Los deslindes realizados hasta ahora están ratificados por sentencias del Tribunal Supremo
La Ley 22/1988 de Costas establecía un plazo de cinco años tras su entrada en vigor para completar el deslinde –la delimitación cartográfica- del Dominio Público Marítimo Terrestre. Sin embargo, transcurridos más de cuatro lustros, el proceso aún no se ha completado. Este dato es fundamental para entender por qué no se puede ahora poner en duda la ley, ya que supondría tirar por la borda el ingente trabajo de la Administración pública para delimitar más del 90% de los 8.000 kilómetros del litoral. Estos deslindes, además, están ratificados por sentencias firmes del Tribunal Supremo, órgano que ha confirmado la legalidad de la actuación de la Administración a lo largo de sus 24 años.
Además, la Ley de Costas, en sus disposiciones transitorias, salvaguarda los derechos de quienes contaban con derechos legítimos, dando el nada desdeñable plazo de 30 años prorrogables otros 30 para buscar otra ubicación al gran número de industrias altamente contaminantes que se asientan en la costa. No existe, pues, inseguridad jurídica o limitación desproporcionada sino, más bien, garantías y soluciones equilibradas aceptadas por el Constitucional.
La reforma que ahora se anuncia no es el primer intento de descafeinar la protección de la costa. En 2002 el Gobierno de Aznar introdujo varios cambios en la ley -escondidos en la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos Generales – que fomentaban la ocupación más completa del litoral, llegando a autorizar construcciones a tan solo 20 metros del mar y favoreciendo los planes urbanísticos de los ayuntamientos. Después, el Gobierno de Zapatero también modificó la norma a través de segundas como la Ley de Economía Sostenible. Y ahora, con el cambio de Gobierno, se anuncia una “profunda reforma”.
Para mejorar la competitividad no hace falta modificar la Ley de Costas, sino gestionar de forma integral los usos en el litoral
En lugar de perseguir a quienes se enriquecieron gracias a la corrupción y los desmanes urbanísticos, se deja entrever un escenario de continuidad que daría por bueno el beneficio privado y la búsqueda de soluciones a medida, dejando en segundo plano el provecho que nos reporta una costa al servicio de todos. El peligro con esta reforma es que se premie a quienes se guían por la especulación. Existen multitud de ejemplos, como el del famoso hotel ilegal de El Algarrobico, construido a menos de 20 metros de la costa.
Desde Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF consideramos que la aplicación de la Ley de Costas tiene que ser estricta, sin rebajas, eliminando las construcciones ilegales y compensando a aquellos propietarios víctimas de la mala gestión administrativa (estudiando caso por caso). La mejor política que se debe ejecutar es favorecer la conservación del entorno. Un estudio del propio Ministerio de Medio Ambiente considera que la costa española puede producir hasta 7.745 millones de euros anuales si se mantiene un estado de conservación favorable. Para mejorar nuestra competitividad económica, sobre todo la turística, no hace falta modificar la ley, hay que gestionar de forma integral todos los usos en el litoral.
El respeto a los procesos ecológicos no es un freno al progreso, es el camino para salir de la crisis. Además, no se lo pueden permitir ni dunas ni albuferas ni calas. Pero tampoco se lo pueden permitir ni la industria turística ni las pesquerías artesanales, y mucho menos los pueblos costeros y sus paseos marítimos, que ven peligrar la seguridad ciudadana por la previsible subida de nivel del mar y las inundaciones y avenidas debido al cambio climático. En España se han destruido en 20 años el equivalente a ocho campos de fútbol al día en la costa. Y la situación en insostenible. Con la vista puesta en el futuro de este país, la reforma de la Ley de Costas sería el peor de los mensajes porque ya hemos aprendido que el ladrillo no es la solución.
Mario Rodríguez Vargas es director ejecutivo de Greenpeace. Francisco Segura Castro es coordinador de Ecologistas en Acción. Firman también este artículo las organizaciones Amigos de la Tierra, SEO/BirdLife y WWF.